Costo Total de Daños

El costo total de los daños es distinto del costo de la reconstrucción. Ello se debe a que el monto de los daños se estima como el valor actual de los activos perdidos o dañados, en tanto que la reposición debe ser determinada tomando en cuenta tanto los más altos costos actuales de construcción o de adquisición de bienes como el costo de las medidas de prevención y mitigación para reducir los daños que puedan ocasionar eventos desastrosos futuros.

Cabe también destacar otra diferencia entre el monto total del daño y el costo de la reconstrucción. El costo de reconstrucción incluye la reposición de los acervos perdidos pero excluye el valor de las pérdidas de producción y el monto de mayores gastos y menores ingresos en la prestación de los servicios, y debe incluir también el costo financiero de la reactivación productiva cuando ello sea necesario. Un ejemplo de esto último es el monto de financiamiento requerido para refinanciar a los productores de determinados sectores luego de que han sufrido daños o pérdidas en sus actividades, como en el caso de los agricultores que requieren de refinanciar créditos de avío cuando han perdido sus cosechas a causa de una inundación o sequía. Por esas razones, el costo de la reconstrucción será necesariamente distinto del monto total de los daños ocasionados por el desastre.

Cuando, por la naturaleza del desastre, los daños directos son una alta proporción del daño total, el costo de la reconstrucción puede llegar a ser significativamente mayor que el monto total de los daños. En tanto que, cuando los
efectos indirectos son mayores que los daños directos, como en el caso de una inundación o sequía prolongada, el costo de la reconstrucción puede ser inferior al monto total de los daños.

Además de determinar el monto total del daño ocasionado por un desastre, es preciso relativizar dicho monto para poder comprender mejor su impacto sobre el país o región afectada. Igualmente, ello provee una indicación acerca del esfuerzo que habrá de emprender el país o región en materia de reconstrucción y de si posee la capacidad para hacer frente por sí solo o si requerirá de ayuda externa para ello. Esta magnitud del desastre se puede determinar mediante una serie de comparaciones entre el monto total de los daños y de sus componentes, y diversas variables macroeconómicas; por ejemplo:
 
  •     el monto total de los daños en comparación con el PIB;
  •     el monto total de las pérdidas de producción en comparación con el PIB o con las exportaciones del país;
  •     el monto total de los acervos perdidos en comparación con la tasa anual de formación bruta de capital fijo, con el producto interno del sector de la construcción, y con el monto de la deuda nacional;
  •     el monto total de los daños en función de la población del país o región afectadas.
 
La comparación entre el monto total de los daños y el producto interno bruto permite visualizar el impacto que pueda tener un desastre en relación con la economía del país o región. En países latinoamericanos pequeños o en las islas del Caribe, la magnitud de un desastre puede representar fracciones elevadas del PIB e incluso excederlo, en tanto que las economías más grandes usualmente pueden absorber con facilidad los efectos de desastres de extensión limitada. Esta comparación también revela el grado de esfuerzo que habrá de realizar el país para lograr la recuperación y la reconstrucción.
 
La comparación entre pérdidas totales de producción y el PIB permite obtener una idea del efecto general de un desastre sobre la producción nacional o regional, y del impacto que el desastre podrá tener sobre el desarrollo futuro de la economía, en tanto que la comparación con las exportaciones puede proveer una indicación del impacto sobre el sector externo del país o región afectada. Al comparar el monto de los daños sobre los acervos con la tasa anual bruta de formación de capital fijo es posible obtener una idea del esfuerzo adicional que habrá de hacer el país para la reconstrucción, y la comparación con el producto interno del sector de la construcción provee una indicación de la capacidad nacional de reconstrucción y del período que será necesario para llevarla a cabo. La comparación entre los daños sobre el acervo y la deuda externa del país afectado puede dar una idea del esfuerzo que éste habrá de realizar a futuro para la reconstrucción.

La determinación del monto de los daños totales por habitante y de la relación entre el daño y el producto interno bruto per capita hace posible lograr una idea del efecto sobre las condiciones de vida de la población afectada, y permite además realizar comparaciones entre los efectos de diferentes desastres ocurridos en el mismo país en épocas distintas o ocurridos en diferentes lugares.

El especialista global, en cooperación estrecha con el especialista en población de sistemas de información geográfica, debe determinar la distribución espacial del daño total y del daño por habitante. Con ello, será factible estimar con mayor precisión la forma en que ha resultado afectada la población. Usualmente se deberá producir mapas que señalen la distribución geográfica del daño por habitante y de la comparación entre daño y producto interno bruto per capita. Estos mapas pueden combinarse con aquellos que describen la ubicación de la pobreza en un país dado, y con ello proveer a los tomadores de decisiones la herramienta que requieren para definir la orientación espacial de los recursos para la reconstrucción.